CUENTO CON PALABRAS
Una tarde de verano mientras
merendaba unos
trozos de sandía, mis
amigos cantaban flamenco acompañándose de una
guitarra en mi salón.
Eufóricos, con tantas ganas e
ilusión que según mi madre estaban haciendo bailar hasta a los peces.
De repente, este momento tan
agradable fue interrumpido por un repartidor que llamó con insistencia a la
puerta. Dejé el trozo de sandía que me estaba comiendo y fui a abrirle; con
tantas prisas que me tropecé con el cactus de la entrada.
Cuando le abrí la puerta, el
repartidor dejó un
paquete de Amazon en mis manos que su contenido hizo cambiar
completamente las caras de todos los que nos encontrábamos en la casa.
Casualmente, se trataba de un
libro de partituras que ninguno de los presentes había pedido. Nunca supimos
cómo llegó allí justo en ese momento tan oportuno.
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